Siempre hemos tenido la muerte al lado. Sin embargo, es indiscutible que el Covid nos hace sentirla aún más cerca y nos demuestra una vez más lo indefensos y vulnerables que somos. Vivir con un virus rondando a nuestro alrededor, para el cual no existe una cura real y el cual puede acabar con nuestra salud o la de nuestros familiares en cualquier momento, no es fácil.

Este campanazo que nos genera el sentir la muerte tan próxima,debería de servirnos para entrar en una reflexión profunda y no procastinar nuestros sueños. En lugar de eso, trabajemos en esos pendientes que dilatamos con excusas.

Aprovechemos también para tener la maleta lista; a esto me refiero a tener nuestro corazón tranquilo. Reconcíliate con quienes te han herido; hazlo también contigo mismo; ama más; cultiva la amistad que tanto te hace bien, estudia lo que te genere emoción y ve cumpliendo tus fantasías.

Ahora, en lugar de alejarnos y distanciarnos de nuestro verdadero propósito, lo que debemos es estar sólidos como una roca a nivel de afectos y buenos sentimientos para que el camino que nos espera sea delicioso.

No veamos la pandemia como una calamidad que nos mantiene en estado de pánico, sino como una oportunidad de construir la vida que queremos, mientras ésta nos dure...