Si venimos de una familia próspera, por lo general sentimos que este no faltará y siempre llegará a nosotros de algún modo. No actuamos con temor a no tener, si no con la seguridad que de alguna manera todo fluirá.

En cambio, cuando crecemos con escasez o nos programamos creyendo que el dinero es sucio, que la plata sólo trae problemas o enemigos, pues seguramente el dinero será esquivo con nosotros.

En momentos de crisis financieras, como se está viviendo a nivel mundial, pongamos en práctica estar en sincronía con la abundancia.

Sintámonos merecedores de ser prósperos, diseñemos mapas de riqueza en los cuales seleccionemos imágenes de aquello que queremos atraer.

Jamás sintamos culpabilidad respecto a nuestras ambiciones o por querer superarnos cada vez más.

Sintámonos merecedores de lo mejor!