Hace 30 años se radicó en Roma Jiang Pen, un chino experto en la materia. Llegué a él con un desorden hormonal y en cuestión de 4 sesiones puso en armonía mi energía, la cual se encontraba alterada. Después de sus intervenciones, el tratamiento que estaba recibiendo sin éxito por parte de la medicina convencional, por fin empezó a obrar.
Durante las sesiones hablamos de la importancia de la felicidad y lo ligado que está a la salud y a la belleza. Jiang me argumentaba: “Cuando la gente es feliz es muy difícil que se enferme”.
También afirmaba:
“No existe algo que envejezca o arrugue más que vivir con rabia”.
En definitiva, el antídoto contra los males y el envejecimiento prematuro, es dedicarte a ser feliz.