"Es como un entrenamiento interior, una oportunidad para las personas que quieren cambios o que se sienten insatisfechas", explica Natalia Arias, una periodista que se dejó tentar por este nuevo oficio tras haber hecho su propio coaching y haber descubierto que quería algo más que el corre-corre y la cuerda floja del periodismo político.
Ella, que trabaja para mejorar la calidad de vida interior de las personas, se asoció con la abogada Camila Gómez quien decidió agregarle a su mundo jurídico algo más glamoroso y menos burocratizado. Camila se fue hasta Barcelona a certificarse como personal shopper, un oficio que aun no tiene nombre en Colombia y que traduce literalmente compradora personal. “Aquí hay asesores de imagen, pero mi trabajo no es imponerle a alguien una forma de vestirse y peinarse, sino encontrar el estilo con el que se sienta más cómodo.

Lo que proponen estas dos profesionales, que decidieron incursionar en una nueva forma de asesoría personal, es ofrecer un servicio que ayude al cliente a cambiar o simplemente ajustarse, por dentro y por fuera. “A través de tests, de sesiones personalizadas y de charlas se identifican cuáles son las áreas de la vida que hay que desarrollar o transformar; se trazan metas y se hacen planes que la persona debe seguir. Pero no son más de ocho sesiones”. No se trata de un psicólogo express, explica Natalia, pues el coach trabaja con el presente, no va a excavar en la psique o en los comportamientos de las personas, sin embargo, puede identificar cuándo alguien necesita iniciar una búsqueda más profunda.