En algunas empresas, se pierde mucho tiempo y dinero valiosos haciendo que los empleados lleven a cabo ciertas tareas, que no hacen parte de sus competencias o de sus habilidades regulares.

Cuando emplea a un candidato, lo ideal es que por proactivo que sea el ejecutivo, no le haga desgastarse llenando “tablas de Excel”, ya que es probable que ésta persona no sea hábil para ese tema en particular. Permítale que se enfoque en desarrollar sus capacidades al cien por ciento, enfocándose en el desarrollo de sus talentos. . 

Esta metodología, hará que el profesional se sienta motivado en su cargo y  usted lo tendrá dando lo mejor de sí. 

Está mandado a recoger el empleado “todero”, que se haga responsable de todas las asignaciones, dando como resultado un sin número de operaciones a medias y un personaje desgastado y agobiado de su entorno laboral.

No piense que este tipo de personal  le hará ahorrarse un salario. Todo lo contrario, su empresa empezará a tambalear y tarde o temprano deberá buscar un refuerzo con otra persona para poder llenar los vacíos.

Dele a sus dependientes, el privilegio de dedicarse a explorar y explotar sus cualidades en su lugar de trabajo.