Por: Natalia Arias

Esta es una expresión que se usa de manera frecuente cuando dilatamos el momento de poner en marcha nuestros proyectos o sueños. Significa llenarse de excusas innecesarias para huir, literalmente, de lo que realmente queremos. Abandonar nuestra causa para tomar la vía más fácil: la que conduce hacia la zona de confort.

Debemos dimensionar que procrastinar es lo que te convierte en tu peor enemigo, el que sabotea tus metas y objetivos.  Es cuestión de tiempo para que te liberes de estos “demonios” y bloqueos que te han paralizado, y te des cuenta de que el 80% de tus inseguridades fueron una creación de tu mente poderosa, para alejarte justamente de dar el primer paso. La importancia que le has dado a las interpretaciones y críticas de los demás, y la falta de confianza en tu potencial, son algunas posibles causas de este “mal”. “

Lo cierto es que ponernos “manos” a la obra y crear, nos hará sentir la energía de Dios rondando en nuestra vida. Cuando las cosas no ocurren, nada mejor que mover la energía para lograr que algo suceda. En conclusión, el procrastinar es una excusa para auto-imponernos límites a nuestros dones e ilusiones.