Por: Natalia Arias

Siempre debes ser tú. Y por nada del mundo permitas que absolutamente nadie te haga sentir culpable o egoísta por tenerte a ti como prioridad.

Durante años, e incluso actualmente, se continúan viendo casos por parte de algunas religiones, o ciertos padres de familia, que tienen como uno de sus propósitos “halarle las  orejas” a sus adeptos o hijos, si se atreven a pensar primero en su bienestar que en el del prójimo.

El hecho, es que si permitimos dejarnos manipular, hasta el punto de sentirnos culpables por pensar en nosotros, estaremos bien alejados de tener una buena autoestima.

Si quieres dar lo mejor de ti a los demás, tener algo interesante que aportar  y ser una excelente compañía para el otro; debes ante todo enfocarte en tu salud, bienestar, perseguir tus sueños, viajar, aprender, sanarte, explorarte, alimentarte y  pasar por un proceso de autoconocimiento.

Cuando piensas en ti, estás honrando a la Inteligencia Universal que te creó. Estás cuidando el estuche y el espíritu que te fue concedido. Si no amas esa fuente, no podrás amar al resto.