Por: Natalia Arias

Un buen síntoma para reconocer que una persona es tóxica para ti, es observar qué tan agotada(o) quedas después de haber compartido un rato con ella o él.

Existen individuos que tienen el poder de drenar tu energía, y otros que tienen la capacidad de darte un poco de paz y alegría.

Por tal motivo, cuando tengas una relación, ya sea de amistad o de pareja, es clave preguntarte a ti misma(o), ¿cómo te sientes cuando estás junto a él o ella? ¿Existe buena vibra? ¿Te sientes mermado? ¿Entusiasmado?

Cuando una persona después de hablar contigo, te deja triste o cabizbajo, en vez de hacerte sentir bien, existe algo que no va bien.

Esto no significa que en las relaciones no existan diferencias o discusiones. Sin embargo, la finalidad de estás deben ser, llegar a un punto en común donde ambos se sientan cómodos.

Una relación también es dañina, cuando no puedes confiar en la palabra del otro. Estar desconfiando constantemente de los demás es agobiante. Por eso, es clave que sólo permitas que entren a tu vida personas que con sus actos te demuestren que te puedes fiar de ellas.

Es cierto que las amistades se construyen y no será siempre todo “color de rosa”, pero si es importante sentir una sensación de bienestar cuando interactúas con ese ser. Debes sentir que esa persona te aporta, te hace bien y te ayuda a ser mejor.

En conclusión, apuéstale a ser selectivo, rodeándote de personajes que saquen lo mejor de ti, en vez de disminuirte o sacarte el demonio.