Por: Natalia Arias

La cultura japonesa se ha caracterizado por el refinamiento y por acatar las reglas. Sin embargo,  se trasforma con la filosofía Wabi Sabi, con la cual las ideas fijas de perfección se desvanecen.

El Wabi Sabi rompe esquemas porque es notar de las imperfecciones, perfección. Es lograr transformar nuestras sombras en potencial. Este término japonés describe un tipo de visión estética basada en “la belleza de la imperfección”.

Propone usar tu energía en las cosas que tengan sentido para ti, así no las hagas de manera perfecta. La sola motivación será un mecanismo básico para ir puliendo tu conducta.

Se tiende a pensar que los errores son inaceptables. Ahora, por ejemplo: con las fotos llenas de photoshop, la publicidad o el Instagram, nos venden ideas o imágenes “perfectas”, que son en el fondo falsas. Lo desconcertante es que hemos permitiendo que lo natural se haya ido esfumando.

El Wabi Sabi, invita a dejar el control acerca de lo que nos ocurre. Es dejar de luchar contra lo que no puedes controlar porque eso sólo logra bloquear tu energía. Mientras que si fluyes, tu energía no se bloquea. Al forzar las cosas, las consecuencias pueden ser perdida del sueño, ansiedad o intolerancia.

Por ejemplo, si sientes mucha ansiedad antes de ir al trabajo, tensión, insatisfacción, son señales que algo no va bien. Entonces reflexiona, qué cambios puedes dar a este trabajo para tomar una decisión. Este patrón también se aplica para resentimientos que cargas de tu pasado, cuando no sueltas o superas esos sentimientos oprimentes, no darás los pasos para que lleguen nuevos amaneceres. En conclusión, la lección del Wabi Sabi es disfrutar los momentos como vienen, sin expectativas.