Por: Natalia Arias

De adultos las sombras en el carácter suelen salir cuando estamos solos o cuando explotamos de una manera exagerada ante una situación mínima.

Nuestras sombras por lo general nunca mienten, pues muestran lo que  realmente somos y no hemos podido superar. Otra modo de oscurantismo es cuando justificas tu proceder ante el mundo o sostienes algo que en el fondo no quieres y que te hace sentir mal. O cuando vives enojado y das gritos de repente. Todo lo anterior,  significa que tienes una sombra con la que no te has podido reconciliar.

Empiezas a estar en paz, cuando aprendes a jugar con tus dos polaridades y consigues estar en tu centro pudiendo decidir quién quieres ser. Además, te iluminas cuando aceptas tu sombra.

Ocurre lo contrario cuando pensamos de manera completamente polarizada:

 “La vida es blanco o negro”. Error! la vida empieza a ser buena cuando eres auténtico, dices lo que piensas con naturalidad, no compartes con quien no quieres y NO haces lo que no te nace.

Pero, acontece que por lo general las personas están desconectadas, y te das cuenta porque viven en conflicto y en polaridad. Mientras que si estas reconciliado(a) con tus sombras, te enojas menos, aceptas más las diferencias y ya no te descompones como antes.