Por: Natalia Arias

Es difícil porque las dos personas que se relacionan quieren tener un lugar. Ambos quieren sentirse amados e importantes.

Debemos de entender que el amor es igual, lo que cambia es el comportamiento.  Es decir, tu amas dependiendo del carácter  y de lo emana el otro. Tu a tus hijos los amas de manera diferentes porque cada uno tiene sus características, carencias o necesidades diferentes; igual ocurre con las amistades, con tus familiares y a nivel de parejas.

Invito a que nos comprometamos a tener relacionamientos saludables. Eso significa vivir bien con las personas. Eso no significa aceptar todo del otro.  Pero, si por ejemplo, cuando te de rabia con el otro, acuérdate porqué decidiste unirte a esa persona. Qué cualidades te hicieron escogerla? Y allí entenderás.

Por otro lado, es relevante que indaguemos cómo fuimos concebidos y cómo estaban a nivel de pareja nuestros padres, de esa manera podemos entender mucho, porque nuestra sicología se desarrolla desde el vientre. Esta investigación no es con el propósito de condenar a tus progenitores, es con el objetivo  de entender la forma en la que te relacionas con lo demás y trabajar en aquello que repites de manera inconsciente y que no te hace bien.  La buena noticia es que todos los patrones negativos se pueden modificar en la medida que tomes conciencia.